lunes, marzo 19, 2007

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La música de raíz folclórica

en América Latina

(2ª parte)




Latinoamérica no es un pueblo al sur de los Estados Unidos


-“Mientras el neofolklore seguía adelante con sus pompas de jabón y sus multicolores fantasías, a nosotros nos empezaron a buscar los universitarios. ( ... ) Y los jóvenes universitarios nos llamaron y comenzaron a causar polémica. Entonces empezamos a sustentar posiciones, a hablar de la penetración cultural imperialista, e íbamos abriendo brecha contra viento y marea, contra los medios de información, contra la censura, contra la persecución, contra la violencia. “-

Victor Jara

La sociedad chilena, durante los años sesenta, no encontraba más remedio que expresarse mediante la música popular. Y esto no era para nada una coincidencia. Era una necesidad que tenia misiones importantes que cumplir: La difusión de ideas mediante el llamado al “pueblo”, incentivando el culto a la tradición, a la autoconciencia, y por lo tanto a la unión definitiva para el mantenimiento de una cultura única, llegando a la batalla y rebeldía si fuera necesario.

Agrupaciones y solistas como Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra, son los que lograron transmitir el gran incentivo a miles de músicos, el cual va enfocado a traspasar las barreras de lo plástico e irreal, para llegar al cuestionamiento de la realidad social. En particular, Violeta Parra dio pasos agigantados en el plano artístico/musical criollo, renovando el concepto de música que se llevaba hasta ese entonces, ya sea incorporando un estilo armónico propio, como la combinación sin ningún miedo con otras artes, por ejemplo, la poesía y la pintura. De esa manera, para esta mujer, en el mundo ya no existían fronteras.




"...Arauco tiene una pena Más negra que su chamal, Ya no son los españoles Los que les hacen llorar, Hoy son los propios chilenos Los que les quitan su pan. Levántate, pailahuán."

Violeta Parra, “Arauco tiene una pena”



Es por eso que no hay duda en que Violeta Parra es la gran artista chilena y mundial de todos los tiempos, al reinterpretar el folclor, manteniendo sus preceptos, pero llegando a terrenos insospechados, tanto en el mensaje de las composiciones, como en las melodías.

De esa manera, antes del triunfo del presidente Salvador Allende en el año 1970, el movimiento hoy en día bautizado como la Nueva canción chilena, estaba en su clímax. Un arte que nace por las necesidades ya descritas con anterioridad, y que a pesar de abarcar diversos estilos musicales (desde lo propiamente acústico, pasando por vals añejos y alguno que otro bolero) el mensaje siempre tiene que ir de la mano. Se podría decir de que los pasados aristócratas chilenos ni se les pasaba por la mente escuchar algún disco de Patricio Manns o de Inti Illimani por este último elemento, además de que el culto a lo solamente europeo es una actitud que proporcionaba una inmensa segregación en el ámbito social.

Aquí, no era necesario cantar por un fin monetario. Es cierto que elementos propios del universo pop, tales como su estructura (coro-verso-coro), el “disco” como concepto de difusión, y publicidad a través de revistas o diversos medios, están presentes en el movimiento. Pero esta vez cobran un nuevo sentido, al tener estos elementos solo como un trasfondo, en donde el verdadero propósito es justamente alejarse del negocio del merchandising, para así establecer una actitud política de irreverencia, propio del movimiento. Esto, mantuvo a la canción social siempre al margen de lo comercial.


Quilapayun con su obra “La cantata de Santa Maria”, logra ejemplificar a través de una excelente obra musical lo que paso en la escuela de Santa Maria en Iquique, el 21 de Diciembre de 1907. Disco y banda que formaron parte de la nueva canción chilena, al ejemplificar y renombrar la importante tarea de que nadie puede ser capaz de pasarnos a llevar, ni siquiera mil doscientas escopetas cargadas de pólvora enceguecida, y recalcar los hechos que manchan y sepultan a la tradición militar chilena y general.



Víctor Jara es el perfecto descendiente de Violeta Parra, tanto por sus ideales como por sus pretensiones musicales, y es por eso de que el fue el símbolo de la Nueva canción chilena. Músico que nació con las cuerdas a su lado, y que conocía la verdadera sociedad de la época. Para Víctor, todas sus expresiones tenían que llegar a ser palpables, sus canciones eran como sus manos, que tocaban a las personas y lograban expresar distintos sentimientos, manteniendo una comunicación y logrando una propia representación de conciencia.

Pensamientos que recorrían e involucraban a toda Latinoamérica de manera común. El concepto de trovador de Víctor, es también llevado a cabo en otros lares, como la lejana isla de Cuba. La música, tanto en Chile como en Cuba de esa época, tenía una función clara que consistía en la identificación de las masas mediante el mensaje social puro y el reconocimiento de nuestras esencias. Las armonías hechas por tiples, charangos y quenas no eran desconocidas por ignorancia, sino porque eran mantenidas en ignorancia. Estos elementos en común son propios de gente que se esforzó y que se esfuerza hasta el día de hoy de mantener unida a Latinoamérica, tal vez no al mundo entero, pero que las fronteras geográficas sean un impedimento es algo muy ridículo. Si al final, el enemigo es uno solo.


"...Cada uno aferrado a sus dioses
producto de toda una historia
los modelan y los destruyen
y según eso ordenan sus vidas,
en la frente les ponen monedas
y en sus largas manos
les cuelgan candados, letreros y rejas"

Eduardo Gatti, "Los Momentos"




La nueva trova cubana, es un movimiento musical desarrollado en Cuba a principios de los años setenta, en donde su principal semilla germinadora es el grupo de experimentación sonora ICAIC (Instituto Cubano de Artes e Industria cinematográficas). Colectivo que tenia como principal propósito recopilar todos los sonidos propios del folclor cubano, mezclándolos con elementos pop de la época y tomando el concepto de “Nueva canción”, que significa estar comprometido a los conflictos sociales y a las tendencias políticas revolucionarias.

El concepto de cantautor, al igual que en la Nueva canción chilena, es llevado a cabo en la nueva trova cubana, en los dos casos con un sentido político/filosófico inigualable. No solo basta con la auto-composición, auto-instrumentación o auto-producción, sino que también con las posibilidades que da la música independiente con respecto a la relación del cantautor con la gente. Al igual que los trovadores de la edad media, el sentido de trascendencia mediante el reconocimiento “puro” y no mediante manejos mediáticos, y la música como un momento por sobre una eternidad, es lo que marca la pauta en la nueva trova del siglo veinte. Cantautores como Pablo Milanes, Vicente Feliú, Noel Incola, o la gran interprete femenina Sara González. Pero si habría que caracterizar al movimiento con un músico en particular, y dar a conocer uno de los mayores artistas de todos los tiempos, ese seria Silvio Rodríguez.


(Pablo Milanes y Silvio Rodriguez, "Sabado Corto")

Las canciones, tienen que ser al fin y al cabo composiciones con temáticas e historias que nunca antes se habían escrito. Es decir, que sean reflejos empíricos de cada cantautor. De tal manera que en el caso de Silvio, el impacto que tuvo en su vida el ser recluta militar refleja su resentimiento hacia las actitudes violentistas y militares, pero a la vez el amor a su cultura y nación. Lo que tuvo como consecuencia, una habilidad impresionante de composición que se traduce en cientos de excelentes canciones, discos, y emotivas presentaciones en vivo.

Silvio Rodríguez es prácticamente el único gran músico latinoamericano y mundial que sigue en pie, cantando, componiendo, y manteniendo una cierta credibilidad con la gente, lo que se traduce en su vigencia y constante actividad en el mundo musical. Dentro de las composiciones de Silvio, se pueden encontrar muchas historias verídicas, que abarcan temas recurrentes como el amor, visto desde una perspectiva muy poética (“En estos días”, “Ojala”, “La gota del roció”), potentes criticas sociales ante la iglesia, el imperialismo o el culto al que dirán (“La familia, la propiedad privada y el amor”, “Canción urgente para Nicaragua”, “Por quien merece amor”). Y por supuesto, relatos de hechos coloquiales, históricos y bélicos (“Te doy una canción” o “Playa Girón”).


Otros estilos musicales desarrollados en Cuba como la salsa, el son, la guarija, el mambo o el cha-cha-chá, son desarrollados y transmitidos por tradición oral. Y una importante recolección de dichos sonidos, es el disco producido por el músico y productor ingles Ry Cooder en 1997, “Buena Vista Social Club”. Destacados y casi olvidados músicos cubanos como Eliades Ochoa o Compay Segundo, aprovechan esta oportunidad para demostrar sus talentos innatos e intactos, propios de gente perteneciente al medio folclórico musical.

Esta producción también sirvió para el registro de un documental dirigido por el alemán Wim Wenders, que muestra la grabación del disco y las diversas presentaciones en vivo de la nueva banda, ya que Buena vista social club no era mas que un bar donde tocaban distintos músicos, y que en esta ocasión son reunidos para tocar sus propias composiciones o armonías prestadas de autores de oro. Composiciones demasiado representativas de los estilos anteriormente dichos, y que son una muestra de virtuosismo terrenal, diálogos callejeros y olor a grandes choques de olas saladas, entre las veredas de los barrios mas coloquiales de la ciudad de La Habana.


(Localidad de "La Habana")










Recopiladores en la actualidad

Actualmente, el preciado lenguaje universal se mantiene intacto, a pesar de que la música de raíz folclórica en el mundo entero sea también, hasta cierto punto, parte del desorden general de la música del siglo XXI. De tal manera de que en Chile podemos encontrar expresiones de klezmer o música tradicional de Europa del este en bandas como La Mano Ajena y Mama Paska, o Las Capitalinas, grupo de feminas que combinan la cueca tradicional con estilos como el bossanova o el tango.

Las tendencias propias del pop en todo el mundo, reciben con los brazos abiertos al mundo folclórico, teniendo estilos como el electro tango o reinterpretaciones del mismo (Gotan Project, Orquesta típica Fernández Fierro), la electrónica con bossanova o samba en la denominada música popular brasileña (MPB)(Marisa Monte, Rosalia de Souza, Bebel Gilberto), el rock o el jazz con folclor de diversos continentes (Congreso, Los Jaivas, Santana, Emir Kusturica and The no Smoking orchestra, Les Balayeurs du Desert), el flamenco y la técnica de cantaor como elemento esencial del hip-hop y otros estilos en España (La mala Rodríguez, Bebo Valdés y Diego el Cigala), y una larga lista mas de interesantes vínculos.


(Mauricio Redolés, músico y poeta chileno)


Esto, da para una esencial interrogante: esta cantidad de mezclas son producto de la globalización, la tecnología y la infinidad de posibilidades de escuchar música de distintas partes sin la necesidad de mover ni un pelo de nuestras pestañas. Entonces, ¿esto es positivo, o de alguna manera poco a poco las verdaderas tradiciones musicales de cada región se están perdiendo con el pasar del tiempo?

Es realmente positivo que estemos viviendo en un mundo donde todas las ventanas estén abiertas, y que las armonías sean totalmente visibles para la gente que se interese por ellas, por lo tanto esto fomenta la amplitud musical a la que puedan llegar los oyentes o los compositores.


(La 8ª Edición del Festival Internacional de Folklore de la Villa de Ingenio (Muestra Solidaria de los Pueblos)(2003)


Puede haber sucesivas reinterpretaciones, pero si se mantiene la esencia todo va a seguir exactamente igual como lo será en muchos años más. No se esta perdiendo traspaso oral, sino que se esta ganando. Hay que tener en cuenta, que el folclor a partir del siglo pasado no existió solo. El pop, es un factor fundamental en donde existe una bipolaridad, al decir que puede ser el eterno contrincante de lo tradicional, como el amigable acompañante hasta el final del viaje.

Hoy en día todo vale igual, y este pensamiento comunitario evita egoísmos, vanidades y frivolidades, y permite desarrollar de una manera mucho más lograda que en otras décadas el desarrollo de la música universal y la creación de nuevas melodías. Al tener una universalidad de diversas paletas sonoras, todo pasa por una autoconciencia del compositor y del oyente.

Ya no se vive ni se vivirá en una cárcel llena de anchas murallas de concreto, ya que el hogar ya esta hecho. Lo importante es oír e interpretar sin miedo, aprovechar las oportunidades sin hacer boludeces como fanatizarse por tendencias particulares. Por eso, carpe diem para todos, abran sus orejas, y que los cotonitos y algodones sean una decadente historia del pasado…


Vínculos:

Música tradicional Europea

Arte Oriental

Música en África


Descarga:

Varios Artistas - La nueva canción chilena


4 comentarios:

david santos dijo...

Halo!
Todo de una beleza ímpar. Muchas gracias.
Buen semana

Tanino dijo...

Estoy seguro de que uno puede aceptar todas las influencias y condiciones que el entorno social y cultural nos ponga a mano para hacer música sin necesariamente tomar en nuestras manos la bandera de la globalización. Es una cosa de honestidad.
Buen blog,
Saludos desde Valparaíso, puerto pincipal
Giuseppe Tanino

emilio dijo...

realment estoy impreionado por la capacidad de redccion y de buscar material para realizar este trabajo que es brillante, quizas un poc odesordenado, pero asi y tod exelente, te felicito

roomschile dijo...

hay gente inteligente en Chile aunque la tv y los dueños de la tv y la musica no quieran
saber y difundirlo es ser dedicado!
tener una mente clara !
saber pa donde ir!
Felicitacioneeeeeeesss!!!!!!
isa