Algo sobre la violencia: Martyrs de Pascal Laugier y La sangre brota de Pablo Fendrik
La violencia esta en todas partes. La violencia defensiva por el territorio físico, la violencia como vía de escape, la violencia justificada por el estado de opresión permanente. Y obviamente la violencia ofensiva de las guerras humanas, el panfleteo de los partidos políticos, la hegemonía de los medios de comunicación masivos, la auto superioridad humana frente a otras especies o con ella misma o con el ambiente o con el todo, etc, ofensivo vendría siendo la mayoría de las actitudes provenientes y otorgadas por el supuesto bien que nos diferencia de todos los seres vivos; “La conciencia”.
Y de hecho, pareciera que la violencia en todas sus variantes es algo prácticamente inherente en el ser humano, permanente en la cultura y utilizada tanto para ser un medio como un fin. Como también el intento de negación de la violencia como expresión de racionalidad (anarquía y pacifismo, libertad plena del ser humano), su defensa a favor de objetivos superiores (objetivos “celestiales” como veremos más adelante) o su justificación en violencia a modo de defensiva y no ofensiva (objetivos a favor de la transformación del sistema), son solo algunos de las variantes elementales que giran entorno al concepto de violencia humana.
En el siguiente texto veremos algunas relaciones que se establecen entre las obras cinematográficas “Martyrs” de Pascal Laugier (2008, Francia) y “La sangre brota” de Pablo Frendik (2008, Argentina) con la violencia. Junto con otros análisis adicionales respecto a estas cintas actuales, totalmente representativas de la sociedad actual.

“Amledi El tonto”, Raul Ruíz
Un mártir que en las guerras por la religión da su vida por ella. Un mártir que se impone como superior frente a todos por ser la víctima N°1 dentro de su comunidad. Un mártir que lo es por morir por una causa. Un mártir que a partir del sufrimiento físico/sicológico, es capaz de tocar la eternidad.
Tomando el último concepto de mártir mencionado, tal como es visto en la cinta Martyrs la etimología griega de la palabra mártir es testigo. El contemplar la eternidad a partir del sufrimiento superior, los secretos que hay después de la vida, sin los órganos vitales o bien el aparente contacto de la consciencia con un espacio no terrenal. Al establecer ese contacto, el supuesto “privilegiado” se transforma en un mártir.

Una violencia totalmente ausente en Anna. La relación entre ambas es como si cada una fuera un núcleo independiente, en ningún momento se logran influenciar mutuamente, aunque la pasividad maternal de Anna sobre la violencia constante de Lucie, puede ser vista como una unión imposible pero a la vez creadora de una instancia única. Como si el universo dejara de existir cuando están juntas y solo quedaran las dos…Como dos átomos de cargas iguales que jamás lograrán tocarse, con un fondo negro opaco en el desértico mundo inexistente.”
Como también, esta organización es analizadora del comportamiento sicológico humano, para ver la trascendencia y el significado de la vida, algo intrínseco también en la ciencia y la moral, el occidentalismo, la ciencia/religiosidad, ambas teorías que siguen exactamente el mismo fin. Una critica también a los otros testigos; Nosotros. Desde una cómoda butaca observando un sufrimiento inducido, la miseria humana, de una clase burgués que experimenta con ratas de laboratorio y observa todo, junto a ustedes.

¿Hasta que punto se va a llegar?, lo mostrado en Martyrs es un mínimo aviso acerca de los limites interminables de la conciencia y sus rincones más tenebrosos y macabros, de cómo a partir de ellos se llega a pasar encima del individuo mismo y expandiendo aquello con la realidad, se llega a pasar encima de absolutamente todos los entes biológicos existentes. La respuesta de una pregunta que al parecer es un leve tumor cerebral que provoca picazón en el bulbo raquídeo y que en la locura y ambición se llega a una de las más acertadas respuestas tranquilizadoras, que es la muerte. La respuesta culmine, después de la falta de sentido de todas las torturas, actos violentos y sin sentido de vidas pasadas. "¿Te puedes imaginar lo que viene después de la muerte – Se encuentra bien? - ..¿Podrías? – No, yo.. – Sigue dudando Etienne.”
La condena de la sangre

Esa gran jaula metálica que fue puesta encima de nosotros sin nuestro consentimiento paso a llevar a los supuestos inteligentes y que dicen que no se dejan pasar a llevar por nada, a los supuestos que reciben toda esa violencia sobreabundante en la cultura y la sociedad que se libera con los delincuentes, las marchas, los anti canónicos, la gente sin recursos, ejercida sobre todos los animales, toda, toda esa violencia ejercida por las personas y que se esconde como un cobarde ante esta jaula y lo seguirá estando hasta su futura calcinación putrefacta en las tumbas más desprolijas que pueden existir.
Estas son tres historias relacionadas y que en el desenlace ninguna de ellas llega a su objetivo final. Las tres historias fracasan y la narración no es más que un pequeño desvío de estas anécdotas sobre el día a día, sobre la miseria humana. Arturo no logra juntar el dinero y roba los ahorros de su esposa, sin relación y con la misma amarga vida. Vanesa rechaza la relación con Leandro de manera categórica al mismo tiempo que acepta su realidad. Y Leandro no junta el dinero, no mejora la relación con sus padres, no concreta una relación y vuelve, esta vez destruido a golpes por su Arturo al intentar robar los ahorros de su madre, a los brazos de su prima.
Heridas de Leandro que nunca cicatrizarán. Lo sentimental explota en lo físico, con los poros dilatados e inundados de sangre, esa sangre que como el petróleo emerge de las sienes más profundas del organismo en eterna armonía y amenaza del entorno, que esta vez lo corrompe. Después de todo aquello, queda solo el silencio, las miradas hacia el infinito en la inexistencia en vida.
El solo intento de intentar salir de este gigantesco cubo metálico hace rebotar y reventar la cabeza de Leandro y todos los individuos de esta historia. Se hace presente una condena de vivir en un mundo violento ofensivo, donde existen pocas esperanzas y los cambios sustanciales se ven atacados y totalmente pulverizados por los cursos de las demás vidas humanas. Como una trayectoria de un meteorito, imposible de cambiar a no ser que se manifiesten energías cósmicas externas, lo externo que no se hace posible más que por probabilidad y azar.
En La sangre brota, se representa el intento por el cambio pero finalmente la aceptación general inminente del sistema y producida y inducida por el mismo. Ese puto margen que hace liberar por borbotones la violencia humana como vía de liberación emocional, la violencia contenida por la opresión socioeconómica y el estilo de vida putrefacto, lleno de fracasos y parches que curan falsamente heridas sentimentales. Algo que explota tanto a nivel sicológico como físico, visto en una patética y sin sentido pelea de martillazos a un joven cliente del taxi de Arturo con otro taxista, pero que cobra todo el sentido al observar desde el cielo aquella atmosfera que rodea la estructura social.
A la hora de hablar de la comentada violencia explicita grafica de ambas películas, más que ser un medio efectista, la ficción mostrada grita desesperadamente mensajes sociales urgentes vía la imagen, los que no están listos para ser confrontados en nuestro mundo. Junto con ser una muy buena comparación crítica con la horrible realidad.
Y es que las escenas de tortura de Anna en primeros planos de Martyrs o el montaje sin artificios al filmar las trombadas del padre de Leandro en su cara de La sangre brota, no son más que ficción y mensajes sociales directos a nuestras mentes, no son las noticias nacionales que muestran con técnicas fílmicas la más pura supuesta y horripilante realidad, que además de ser fuerte y fuera de lugar, es totalmente plana, sin ninguna crítica ni mensaje y enterrando el pluralismo en la más profunda grieta.

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